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VOY A TIRAR LA BASURA

Hace unos dias desayuné con varias amigas, de distintas edades. En la conversación, salió el tema del reparto de tareas domésticas y la injusticia que sufrimo s. No existe igualdad en nuestra generación.  Parece que la de nuestros hijos se aproxima más, pero no del todo. Nos quejábamos de las dificultades de criar a los hijos, de trabajar fuera de casa y de llevar el peso de las tareas domésticas. Todas coincidimos que a los hombres se le da muy bien sacar la basura. Parece que con esta tarea tuvieran cubierto el cupo de tareas compartidas. ¡ Señoras, amigas, hijas, nietas, alcen la voz y conciencien a las parejas, que las tareas domésticas son de todos y para todos! En esta sociedad donde reivindicamos tanta igualdad, en temas domésticos, aun está a años luz de conseguirse.  Reflexionemos sobre el tema y comencemos nosotras a sacar la basura, quizá así se den cuenta que compartir tareas es otra cosa. Nati Cabezas

POEMA MANCHEGO POR RUFINO HERNANDEZ



 CAROLINA


¿A dónde va mi ricona?

¿A dónde tan remilgada?


-A buscar a mis amigas.

Voy a la Fuente  del Agua.


-No me digas, Carolina,

no me digas, algo pasa.


-¿A qué te refieres, tonto?

¿A que he pintado mi cara?


-¿Son amigas, son amigos,

esos de la Fuente Clara?


-Ya me estaba pareciendo

que ibas por otras cañadas.


-Mira Carolina, mira.

Cuando sueño con tu frente,

mis adentros se disparan,

las noches se hacen eternas

y muy luengas las mañanas.

 Sin estar con Carolina 

se me alargan las distancias,

hasta el arado rechina 

sin terminar la jornada.


-¿Como me dices tú eso 

si yo vivo en Cantarranas?

Mi padre nació en la cueva

y mi madre en la cabaña,

para salir adelante

trabajaron como mulas,

tú tienes tierras y casas.

En Horcajo hay muchas chicas

que tú las tienes prendadas, 

y todas más guapas que yo,

nunca vivieron descalzas.


-No hables así, Carolina.

A las que tú te refieres 

no llegan a tus sandalias.

Fíjate que nada he dicho

de  bellezas que derramas.  

El resplandor de tus ojos 

dan piedad y fortaleza.

Cuando me fijo en tus labios,

me traslado a un mundo nuevo.

En tu frente siempre encuentro

miles de ideas ordenadas.


_ No digas más, que me abrumas.

Mi casa no tiene lujos

pero está llena de libros,

de trabajos, de justicia,

de cariño y dignidad.

No mendigamos riquezas

ni envidiamos a los ricos,

la riqueza que buscamos

renace en los corazones,

se comparte con los otros

como postes  de hermandad.


-Mira, Carolina, mira.

Caminemos separados,

que a nadie le importa nada.

 Vámonos a los silencios, 

hablaremos de mañanas, 

de aclarar las diferencias,

de aumentar nuestras miradas,

de entender los entrecejos,

cuando nos vean por el pueblo,

 con las manos  agarradas.

Después, vendrán las visitas,

mesas, padres y parientes.

Gritaremos a los vientos:

Más allá de las codiciash

se unieron los corazones,

Se olvidaron las rutinas,

vencieron sueños y amores.


Rufino Hernández

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