Ir al contenido principal

Destacados

VOY A TIRAR LA BASURA

Hace unos dias desayuné con varias amigas, de distintas edades. En la conversación, salió el tema del reparto de tareas domésticas y la injusticia que sufrimo s. No existe igualdad en nuestra generación.  Parece que la de nuestros hijos se aproxima más, pero no del todo. Nos quejábamos de las dificultades de criar a los hijos, de trabajar fuera de casa y de llevar el peso de las tareas domésticas. Todas coincidimos que a los hombres se le da muy bien sacar la basura. Parece que con esta tarea tuvieran cubierto el cupo de tareas compartidas. ¡ Señoras, amigas, hijas, nietas, alcen la voz y conciencien a las parejas, que las tareas domésticas son de todos y para todos! En esta sociedad donde reivindicamos tanta igualdad, en temas domésticos, aun está a años luz de conseguirse.  Reflexionemos sobre el tema y comencemos nosotras a sacar la basura, quizá así se den cuenta que compartir tareas es otra cosa. Nati Cabezas

DE DIOS, DEL HOMBRE, DE LAS MÁQUINAS




 

DE DIOS, DEL HOMBRE, DE LA MAQUINAS

Al caer en la cuenta de que las maquinas son capaces de realizar acciones que nosotros no somos capaces de llevar a cabo, lo cual pondría  en evidencia que lo creado puede superar a su creador, recordé el pasaje del Génesis sobre la Torre de Babel, -para mi recurrente al tratarse del primer tratado de psicología que se conoce-, donde se hace referencia simbólica a la creación de los idiomas: Cuando viajaron de oriente hallaron un valle donde se encontraban restos de la sabiduría de los antiguos que permanecía allí de los hijos del Diluvio, y a través de ella intentaron realizar actos en contra de lo Alto, y pronunciaban con sus bocas todo tipo de hechicerías y juramentos malignos e hicieron su obra. Y he aquí que son un pueblo con un mismo idioma y una misma voluntad, y nada los retraerá de lo que tengan pensado hacer. Descendamos entonces y confundamos sus lenguas, y así no compartirán la misma voluntad y no podrán prevalecer sobre lo alto. Este pasaje nos muestra que el idioma influye en el pensamiento, este en la voluntad, y que una voluntad compartida puede prevalecer sobre ámbitos superiores; según se interprete, sobre dios o sobre la naturaleza.  

Sin embargo, las maquinas no las crea el hombre, sino los hombres, o mejor dicho su “pensamiento acumulado” a través de los siglos, el cual se convierte en un “idioma en sí mismo” como expresión de una determina “estructura mental” que va conformando nuestras neuronas,  y con ella nuestra visión del mundo al que transforma, provocando a su vez una nueva configuración, que impulsa la transformación, otra visión, y así sucesivamente. 

La “estructura mental” de los seres humanos se aparta de las demás, al funcionar de forma independiente a la “estructura física”, porque esta, no puede, por ejemplo, volar o vivir debajo del mar y la mental si mediante la creación de objetos o la transformación de todo cuenta le rodea. Sin embargo, en el mundo animal ambas estructuras se encuentran en armonía porque por ejemplo, un perro, ni quiere volar ni sumergirse bajo el mar porque su configuración física se lo impide y tampoco lo necesita, al contrario que los humanos, donde ambas estructuras difieren. 

Las maquinas superan al individuo, pero no a la sociedad, porque el hombre en sí mismo solo es, por el momento, el soporte físico de la estructura mental colectiva. Pero esta, al diferir de la estructura física, precisa de otro soporte que se adecue a su “voluntad”, a sus deseos insatisfechos, en esencia a la inmortal, cuya culminación la asumirán “las maquinas”, pero solo en su parte física, porque no disponen ni de deseos ni de voluntad. 


JMC

Comentarios

Entradas populares