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VOY A TIRAR LA BASURA

Hace unos dias desayuné con varias amigas, de distintas edades. En la conversación, salió el tema del reparto de tareas domésticas y la injusticia que sufrimo s. No existe igualdad en nuestra generación.  Parece que la de nuestros hijos se aproxima más, pero no del todo. Nos quejábamos de las dificultades de criar a los hijos, de trabajar fuera de casa y de llevar el peso de las tareas domésticas. Todas coincidimos que a los hombres se le da muy bien sacar la basura. Parece que con esta tarea tuvieran cubierto el cupo de tareas compartidas. ¡ Señoras, amigas, hijas, nietas, alcen la voz y conciencien a las parejas, que las tareas domésticas son de todos y para todos! En esta sociedad donde reivindicamos tanta igualdad, en temas domésticos, aun está a años luz de conseguirse.  Reflexionemos sobre el tema y comencemos nosotras a sacar la basura, quizá así se den cuenta que compartir tareas es otra cosa. Nati Cabezas

HOMEMAJE A JULIÁN FRAILE POR SU HIJA MAGDALENA.

 

A LA MUERTE DE MI PADRE (16-9-1995)

Todo se te acabó en esta vida, en la que tanto luchaste y tanto sudor dejaste.

Con penurias y miserias y al abrigo de tus padres, pasaste una corta infancia y fuiste

precoz adulto, pues la vida te obligaba en aquellas circunstancias.

Sin medios y sin recursos, formaste una familia humilde, pero muy rica en

afectos y cariños fraternales, pues la esposa que elegiste lo supo dar a raudales.

Según fuiste madurando y saliéndote las canas, la vida te recompensó, con lo

que te negó en tu infancia. ¿Cómo te duró tan poco, eso que tú anhelabas?

Perdiste a tu ser querido, (esposa) cuando más feliz estabas y por si esto fuera

poco, eras preso de una grave enfermedad que te acechaba.

A pesar de tu tristeza, fuiste muy valiente ¡PADRE!, a la enfermedad hiciste

pecho para seguir adelante, luchando y luchando fuerte con tu ánimo constante, para

poder ignorar el mal que tenías delante.

Aunque tú le hicieras frente para poder ocultarlo, cuantas veces no podías y en

tu rostro demacrado, la vida te iba anunciando, que tu fin ya está llegando.

Fue una fatídica tarde a finales de verano, tu cuerpo ardía de dolor tú lo

premeditaste, que eso era el final del terrible desenlace.

Dijiste adiós a tus nietos y la habitación dejaste, con la fiebre de la muerte al

hospital te marchaste. Las horas de tu agonía fueron inolvidables, queriéndote alargar

la vida, pero ésta ya se iba a reunirse con mi madre.

Alrededor de tu lecho, todas tus hijas y yernos, te dimos el último adiós y el

último beso. Te quiero y no te olvidaré PADRE.



Magdalena.F.

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